26 de noviembre de 2012

Trío

Siempre ese apretón sobre sus brazos con la necesidad de hacer contacto con mi mano. Y mis manos luchando contra los impulsos de querer tocarte a cada rato.
Mis besos sobre su espalda cuando besabas sus pechos. Y el recorrido de mi mirada hasta culminar su hombro para cruzar tus ojos.
Siempre su carne en medio de nuestra carne. Siempre su placer en medio de nuestro tiempo.

Mas no nos importaba el tiempo que gastáramos con ella, tan sólo por vernos desnudos los dos mientras tanto.
Sabiendo que su piel era el camino hacia la respuesta, de todo aquello que nos estabamos preguntando.

Era cuestión de que una de esas miradas se convirtiera en palabras y de que uno de esos roces, fuera el exacto.

Ya no necesitariamos de su presencia para animarnos, ni del interior de su cuerpo para encontrarnos.
Seriamos lo que siempre debimos ser: dos hombres, amándonos.

CS.

4 comentarios :

  1. Wow. Un puñado de palabras que me hicieron temblar todo el cuerpo. Increible. Sabés que ya no tengo palabras a veces para comentar lo que escribís.

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  2. Excelente, excelente de verdad!!

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  3. Espectacular. Me hace acordar a una pelicula.
    Me encantaron tus palabras. Me gusta mucho que escribas sobre ésto. Te sienta bien.

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  4. Anónimo29/1/13 0:59

    A medida que leía palabra a palabra, un cosquilleo me iba recorriendo. Genialidad cada punto y coma que escribiste...

    DV.

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