10 de febrero de 2012

Yellow diamonds in the light

Ese ventilador tiraba tanto aire caliente que algo de tu cerebro seguro se pudrió, te dije una y mil veces que no te enamores en diciembre. Que la ilusión se alborota al punto de la pelotudez cósmica con el calor.
Que el regalito para su árbol, que el año nuevo pasar por su vereda a brindar, que tu impopular cumpleaños de enero escapar al río, que el 14 de febrero entregarse a la importada tradición. Cometiste cada error.

Estás olvidando programar tu rutina para cuando vuelvas a la cotidianeidad, estás idealizando un futuro que no te conviene. Estás etiquetando relaciones mejores del pasado como absurdas por esta confusión.

Sé que siempre soy pesimista y que por eso quizás no me escuches cuando te diga la única, concluyente y horrible razón que rompa tu corazón.

Pero no importa. Acá voy a estar cuando comience marzo y te enteres, por todos los que saben como yo, que no eras la única con quién él todo el verano jugó.

CS. 

2 comentarios :

  1. Digamos que este escrito me clavó una daga en el medio del pecho y ahora me cuesta respirar.
    Duro de leer, duro de entender, durísimo de aceptar.

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  2. Anónimo14/2/12 3:08

    Duro Cris! Si queres jugar al pesimista, te cuento que no estación propicia para enamorarse... en el invierno jugamos a acurrucarnos uno con el otro para pasar el frío... en primavera las flores renacen y los pájaros salen temprano a cantarnos... El otoño debe ser el momento en el cual uno menos idealiza... pero seguramente encontrará alguna excusa para rompernos la cabeza, el corazón y todos los órganos de nuestro cuerpo...

    DV.

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